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12 septiembre 2017

El Valencia CF de Marcelino García Toral



Esta nueva temporada ha traído, como viene siendo habitual, nuevos jugadores y algún que otro entrenador nuevo en los grandes clubes europeos. Pero, si os digo la verdad, el técnico que más me ha llamado la atención ha sido Valverde y Marcelino. Tal vez sea porque ya los conocía anteriormente de otras etapas, obviamente en la liga española, o por el hecho de que ambos han llegado a clubes de un mayor nivel del que estaban y por tanto se espera una mayor exigencia.


Pero más allá de la exigencia, del club en cuestión y de otras cuestiones menores, lo que me intriga es su manera de adaptarse. La gran pregunta sobrevolaba, ¿mantendrán la misma idea? ¿tendrán que cambiar la filosofía?

En este caso me he centrado mucho en los tres primeros partidos de Marcelino al cargo del Valencia CF. Un club con mucha solera, con afición de carácter marcado y con una gran hambre de cambio tras malas temporadas. De entrada, el tiempo no era favorable pero un buen entrenador sabe capear el tiempo y fabricar un paraguas acorde a lo que se necesita en casa situación.

¿Os acordáis de la primera pregunta? Pues bien, es un no rotundo. Marcelino no ha cambiado su idea de juego ni mucho menos la filosofía. Es fiel a su estilo, tiene un sello en el cual confía y parece que le vaya bien o mal, no cambiara.

Empecemos por atrás, como las buenas casas, se construye primero los cimientos y ahí entra en escena la defensa. ¿Que tipo de defensa ha empleado el técnico asturiano? Clásica a primera vista, con matices para variar y sobre todo con una premisa muy clara, anticipación. Tras la gran limpieza que se ha hecho, es significativo que los defensas que se han quedado son Gayà, Montoya, Garay y Vezo. A primera vista parece normal porque son los que más nombre tienen a excepción del central portugués pero lo que importa son las cualidades. Gayà y Montoya reúnen un atributo fundamental para lo que pretende el míster, velocidad. Son rápidos en las transiciones, se suman bien y reúnen el magnífico concepto de saber replegar para defender con eficacia. En cuanto a Garay y Vezo, sinceramente me ha sorprendido porque creí verlos fuera. El argentino es bueno en la colocación, lee bien las jugadas y suele ser más reservado a la hora de salir a robar. Mientras que Vezo tiene el don de la juventud a explotar, comodín suficiente para guardarse en la manga como cuarto central.

Los refuerzos han dado un giro más a la tuerca. Le han dado el toque personalizado de Marcelino. Gabriel y Murillo son buenos en la anticipación y complementan a los otros dos citados. Pero lo mejor es que la garra se une a la experiencia. Ambos conocen la liga española y son bastante fiables en una defensa que no se esconde. Como ejemplo es Murillo en el Granada o Gabriel en el Arsenal, ambos tenían el rol de defensa central pero la filosofía era de esperar muy atrás y eso les penaliza.

¿Que podemos esperar de Kondogbia? El crack del medio campo que ha dado el musculo necesario en cualquier esquema que pretenda guarnecerse a media altura para salir con soltura. Ahí es donde mejor rinde el francés. No es un medio defensivo, pero tampoco es un creador, es un todoterreno que abarca mucho espacio, recupera y oxigena a todo el equipo. Fundamental. La nota negativa será ver si Maksimovic puede aguantar tal presión.

De medio campo para arriba viene lo mejor. El Valencia se ha deshecho de los extremos puros, ha prescindido de tener un media punta centro claro y ha descartado tener volantes mixtos. No hay medias tintas. Puntas claros, delanteros con doble rol y sobre todo mucha polivalencia para los teóricos jugadores de banda. Solo hay que ver los nombres que se barajan tanto en las dos alas como en la referencia en la punta de lanza.

Rodrigo y Mina se quedan como segundos delanteros para jugar escalonados al nueve referencia y correr sin parar en busca de espacios. Zaza es el delantero más claro que hay que en la mayoría de partidos se le vera de titular, de hombre boya rematando todo por arriba y peleando cada balón en ataque.

Lo mejor es ver la opción de banda que pretende Marcelino. Porque de todos los que pueden o están jugando, solo uno se considera que es específico para dicha posición. En efecto, Fabian Orellana es el más claro para ser extremo. Luego ya tenemos la reconversión de Carlos Soler y los comodines Andreas Pereira, Guedes e incluso se ha visto a Lato (frente al Real Madrid). El poner a tanto centro campista en los costados hace que se tenga más el balón, que la transición sea de dentro hacia fuera y sobre todo que los laterales se sumen mucho.

¿Puede funcionar? La respuesta la podemos encontrar en el Villarreal de Marcelino. Si tiramos de memoria seguro que os acordáis de que Dos Santos jugó la gran mayoría de veces en una de las dos bandas. ¿Pero era extremo? Claramente, no. Lo que si está claro es que le sacó rendimiento porque supo coordinar su juego para trazar diagonales y aprovecharse de los laterales. Fue fundamental. De hecho, ya no volvimos a ver una mejor versión del mexicano tras el adiós precipitado del técnico asturiano. ¿Casualidad?

Este nuevo Valencia se planta ante sus rivales de la misma manera tengan el nombre que tengan. La prueba es que jugó de la misma manera ante Las Palmas como ante el Real Madrid y el Atlético. Obviamente no se consiguió tener la misma posesión ni la misma influencia en el juego, pero su mentalidad no varió y se vio claramente un 4-4-2 con diferentes matices si se poseía el balón o por el contrario tocaba defender.

El club che se posiciona con dos laterales profundos, dos centrales a la par, pero solo con uno que pueda salir a la anticipación, un medio claro posicional, otro medio con más libertad, dos jugadores de banda que se internan para juntarse por dentro y luego dos delanteros escalonados. En fase defensiva varia y mete más atrás los laterales, junta a los dos medios y las dos bandas hacen coberturas a los laterales. Por último, los delanteros tienen la pequeña ventaja de esperar un escalón por encima de los demás.

Tal vez la única pega sea la salida por arriba de Neto y el poco fondo de armario, pero ahí se debe ver la mano del entrenador dando entrada a los chicos del filial que esta temporada han promocionado al primer equipo. En la pretemporada vimos grandes actuaciones de Centelles, Nacho Vidal, Lato y Jiménez. Tal vez, sea la gran oportunidad.


Fortín en Mestalla, mentalidad fuerte, filosofía ofensiva y nuevos aires de grandeza. La hoja de ruta del nuevo Valencia CF es, cuanto menos, ilusionante. Hablemos en mayo.