Gabriel Jesús por Ernesto Ibáñez

28 octubre 2013

Con el record bajo el brazo

Rudy García esta entrando en el fútbol italiano de la mejor manera posible con su impecable trabajo en la Roma. Un equipo olvidado pero grande en la Serie A que esta viviendo nuevos aires de grandeza gracias al técnico francés que ya demostró en el Lille su valía como entrenador.
Pocos creían en el gran arranque de la Roma, son pleno de victorias o lo que es lo mismo 9 de 9 ganados hasta la fecha. Pero lo cierto es que solo el Nápoles de Rafa Benítez y la Juventus de Antonio Conte puede aguantar su alto rendimiento aunque eso si, con menos puntos que los romanos.
De lo que va de temporada, he podido ver tres partidos de la Roma y sinceramente los dos primeros que pude ver me impresiono, sobretodo ante el Inter de Milán, el cual destrozó literalmente de arriba a abajo.
Este ultimo partido que jugo en el campeonato liguero, fue algo espeso, tal vez mejor se describe como algo descafeinado a lo que normalmente nos tiene acostumbrados los chicos de Rudy.

Rotaciones en ataque

Fue ante el Udinese, un equipo muy cerrado, mas si cabe ya que jugaban en casa. El partido lo pillé ya empezado y menos mal que pude ver toda la segunda parte gracias a los comentarios de grandeza que le daba Maldini desde su Twitter personal. No esta equivocado, ya que la Roma seguía firme con su buen juego de presión, toque rápido y efectividad arriba. La única pega fue ver las rotaciones masivas en la linea ofensiva, lo cual a mí no me gustaron del todo.
Con una linea defensiva donde Balzeretti y Maicon son amos de las bandas a su antojo y mas si cabe viendo el planteamiento de Rudy donde los extremos no existen, sino mas bien se deja todo a los falsos interiores y las múltiples subidas de los laterales casi convertidos como carrileros a la vieja usanza.

Doble pivote clave

Luego el doble pivote clásico que no cambia pese a los cambios en la delantera. Ahí la cosa es inegociable con De Rossi y Strootman. Hacen una pareja increiblemente compensada y equilibrada, que dan al equipo el total control de ataque y defensa, esencial en cualquier equipo puntero que se aprecie. Básicamente es el corazón del equipo, o mas bien, la sala de maquinas para que todo funcione perfectamente. Si ellos están bien, todo va bien y así fue. De Rossi corta, presiona y hace basculaciones mientra que su socio, el holandés, va haciendo el trabajo sucio de tapar y subir al ataque cuando se le necesita siempre y cuando el media punta, el 10, se lo requiera.
Hablando del 10, el media punta centro, el cual es para Pjanic. La joven perla esta maravillando a todos y ayer se le pudo ver haciendo el trabajo de Totti, el cual no jugó. Algo opaco pero sin esconderse, hizo todo lo que un 10 debe hacer. Baja a recibir, abre espacios e incluso combina para hacer paredes e intentar su buen disparo de corta distancia.
En bandas se pudo ver a Ljanic y Florenzi. Ninguno de los dos acabaron por marcar la diferencia y es por ello que Pjanic se veía demasiado solo para todo el trabajo que se necesita arriba.
Por ultimo, en ataque no estuvo Gervinho, otra de la rotaciones y eso el equipo también lo notó. Jugó en su puesto el delantero italiano Borriello. Me parece un estilo totalmente diferente a lo que puede aportar Totti y Gervinho y eso la Roma lo acabó acusando. Fue substituido por Bradley y este lo aprovechó, marcó el único gol del partido, el que significo la victoria romana.

Vuelta a las andadas

Maicon fue el aire fresco del partido, el único que lo intentaba de todas las maneras. Combinando con los dos medios centros, sumándose al ataque como un clásico extremo y llegando al balcón del área para probar suerte con su fuerte disparo. Puede que aun no este al nivel de cuando deslumbraba con Mourinho en el Inter de Milán pero sinceramente se esta recuperando de su paso por el Manchester City y eso la Roma ayer lo notó. Pese a su expulsión, que por cierto fue absurda, fue uno de los mejores junto a Pjanic y Bradley.
La Roma sigue adelante y parece que el proyecto Rudy García solo acaba de comenzar. Los aficionados romanos pueden estar contentos. Todo va viento en popa.