Gabriel Jesús por Ernesto Ibáñez

21 febrero 2013

Galatasaray, el tapado

Todas las ediciones de Champions League tiene sus favoritos al igual que sus tapados. Todos aquellos equipos que disputan sus encuentros sin que los medios les preste mucha atención por aquello de no ser del top 10 de los exclusivos equipos poderosos.
Ayer me sí cuenta que hay un tapado pero no desconocido, ya que tiene una buena historia detrás. Me refiero al Galatasaray. El equipo turco que tanto miedo da en su estadio por aquello del infierno que crea su apasionada afición, siempre con bengalas y animando hasta el final independientemente si su equipo pierde, gana o empata.
Bien ayer el equipo tapado era el Galatasaray que le tocaba enfrentarse al Schalke 04. Un encuentro que acabó empate a uno pero que lejos del pobre resultado dejó varios detalles muy interesantes.
El primer punto es el magnífico estado del delantero turco Yilmaz. Los focos estaban centrados en el reciente fichaje del marfileño Drogba pero quien de verdad brilló con luz propia fue Burak Yilmaz.
El punta turco es de aquellos delanteros sin una exquisita técnica pero grandes atributos para jugar de espaldas, aguantar el balón gracias a su físico, desbordar si hace falta y lo más importante un gran olfato goleador.
Si sólo nos centramos en el encuentro de ayer es suficiente para ver lo que Yilmaz es capaz de ofrecer a su club. Guerra por cualquier balón disputado, agobio constante a los centrales, un peligroso disparo y un asedio constante en cualquier centro de sus compañeros.
Suyo fue el gol que ayer marcó el Galatasararay y, todo hay que decirlo, de bella factura. Disparo potente que tanto le identifica, para batir a un sorprendido Timo Hildebrant. La cara de asombro del meta alemán era todo un poema, me recordó al gol de Lavezzi frente al Valencia donde Guaita se quedó clavado con las manos casi estáticas sin ninguna opción a para semejante trallazo.
Este Galatasaray no está muerto y junto a Yilmaz están los Drogba, Riera, Sneijder, Felipe Melo que dan para al menos tenerlos en cuenta, otra cosa bien distinta es que ganen la competición.