Euro Sub 21 Polonia 2017

Gabriel Jesús por Ernesto Ibáñez

15 febrero 2017

Un PSG todoterreno


Ver el PSG - Barcelona de Champions League, tranquilamente desde mi sofá y sin la presión de hacerlo desde el directo lo cual implicaba tener que estar atento a tu trabajo mientras no puedes evitar darle una ojeada al partidazo, hace que todo sea vea diferente. Ese análisis cambia mucho y te hace reflexionar sobre el cómo y el porque de la abultada derrota del equipo catalán.

Sinceramente, hay que dar el mérito al París Saint Germain sin caer en los topicazos de que como los jugadores no estan como antaño, los de Emery llevaban ventaja. Esto es ventajista, es una manera de escudarse en una derrota dolorosa que con el paso de los días dolera y hará mella en la historia del equipo que ahora mismo comanda Luis Enrique.

Unai supo dar con la tecla. Puso un esquema ya clásico para él que con la llegada de Draxler ha sido potenciado hacía cuotas que todos esperaban a principio de temporada pero que aunque sea tarde, estan empezando a dar sus frutos. La baja de Thiago Silva no fue impedimento porque claramente los franceses buscaban hacer una presión inteligente sin que se condicionara todo a la línea defensiva. Solo hay que ver como jugadores ofensivos y anárquicos como Cavani bajaban hasta el centro del campo para ayudar a recuperar.

El poder de presionar es algo que se debe hacer ante un equipo tan poderoso en la posesión pero sobretodo hay que saber hacerlo y aplicarlo con contundencia ordenadamente en la zona adecuada. Muchos equipos (recuerdo la Real Sociedad) lo han hecho justo donde se inicia la creación, es decir, donde Iniesta arma su juego. Contrariamente a como se pensaba desde un inicio, el PSG puso en liza un medio campo que adivinaba las intenciones del técnico vasco. Ver a Verrati y Rabiot como escuderos de Matuidi hacia ver que no iban a ser pacientes a que el balón fuera a campo propio. Matuidi estaba como un todoterreno de ida y vuelta que incluso en muchas fases de la presión se podía ver por delante de Cavani, que era el 9 referencia. La poderosa zancada y el ritmo físico del medio era un arma esencial para Emery. Rabiot marcaba de cerca a Iniesta, Verrati se encargaba de hacer la cobertura estando cerca de su compañero mientras que Matuidi se desgastaba tapando la salida de balón de Piqué y Umtiti dejando que Ter Stegen tuviera como única opción lanzar en largo. Parece sencillo pero todo esta bien ensayado, todo bien colocado y a la perfección para que los laterales pudiera salir con rapidez y los interiores fueran letales con las diagonales hacía dentro como se ve en el segundo gol de Di Maria.

El 4-0 es merecido, el planteamiento del PSG fue eficaz en toda la primera parte y sobretodo en la segunda porque contrariamente a lo que yo pensaba, Luis Enrique no supo ver como contrarrestar el entramado del rival y por tanto los tres de arriba quedaban en una isla sin conexión alguna para poder armar su juego de fantasía. Solamente alguna que otra rafaga de Neymar por su banda y poco más. Así es insuficiente.

Iniesta tapado, Busquets sin ayudas se vio tan sólo que a veces parecía un medio centro del montón y lo de André Gomes parece que sigue sin funcionar como interior. Dos estilos parecidos que se arman por su buen juego en el pivote. Ahí estaba la guerra y ahí ganó el PSG.

Emery llegó al PSG con la dura prueba de seguir el liderazgo en la Ligue 1 y poder engrandecer la historia europea. Comenzó con problemas y poco a poco ha ido creciendo coincidiendo con el fichaje en invierno de Draxler. Con la libertad de volver a ver al uruguayo Cavani en punta como lo vimos destacar en el Napoli y que hace más eléctrico al equipo con sus potentes bandas y su juego rápido. Este equipo empieza a ser algo más que un equipo millonario, empieza a ser un serio rival para los rivales de Champions. La identidad es palpable, los resultados acaban por llegar. Emery puede o no ganar pero sin duda esta dejando su sello.