Gabriel Jesús por Ernesto Ibáñez

15 junio 2015

Argentina sigue generando dudas

Paraguay remonta un 2-0 ante una Argentina con dos caras




La gran favorita, Argentina, empezó el torneo frente a Paraguay con luces y sombras. La primera parte fue muy buena pese a que los dos goles llegaron de forma accidental, uno de penalti riguroso y el otro tras un regalo de Samudio.

Antes de nada hay que repasar el once de Martino. De entrada me gustó mucho que apostara por la pareja de centrales Otamendi - Garay. Creo que ya era hora de sentar a Demichelis, que últimamente no ha dado el nivel. Además, se le daba el merecido premio al central argentino más en forma tras una gran temporada en el Valencia, Otamendi, el cual respondía con creces.
En los laterales me chocó un poco ver a Roncaglia. No es de mis favoritos, de hecho lo veo algo justo para el tipo de laterales que quiere Martino. Bien es cierto que Zabaleta esta con molestias pero debería haber un mejor plan b cuando él no pueda estar. En la izquierda, volvía Marcos Rojo. Pese a jugar de central en el Manchester United, Rojo se volvía a adaptar al lateral izquierdo, que de hecho es donde empezó a destacar antes de fichar por el club inglés.
Doble pivote para Banega y Mascherano. Javier haciendo de medio centro posicional muy cerquita de los dos centrales para hacer de bisagra en la salida de balón y sobretodo cortar cualquier balón que llegue a territorio argentino. También es curioso porque en el Barcelona ha tenido que jugar más veces de central que de medio centro pero recordemos que en el Liverpool destacaba justo por delante de la defensa, todo un cerrojo.
Arriba la cosa estaba medianamente clara. Messi de 10, Pastore partiendo desde banda derecha y Di María desde la banda izquierda. En punta, Agüero. No era fácil dejar fuera a otros de tanto talento como Lavezzi, Higuain y Tevez, pero la apuesta no salió nada mal.
Me gustó la idea de combinar rápido entre Messi y Pastore. Sin duda, la estrategia estaba clara desde un primer momento. Ambos tenían que combinar por dentro, intercambiarse posición y sobretodo desbordar. La cara opuesta era Di María que no le salia nada. No me gusto el extremo, se perdió por fuera, fue impreciso por dentro y no centraba ni una buena.

El ritmo avasallador de la primera parte se diluyó con el comiendo de los últimos 45 minutos donde Paraguay adelantó lineas, recuperó la posesión de balón y sin dominar con buen juego se pudo poner dentro del partido gracias a un gran gol de Nelson Valdez. El ex delantero del Valencia entre otros, se sacó un disparo fuerte y colocado desde la frontal del área. Una recuperación en medio campo, fue suficiente para dar un pase al delantero y este fusilar sin apenas oposición.

La entrada de Lucas Barrios fue demoledora. Se fue un cansado Roque Santa Cruz y la rapidez de Barrios dio un nivel más al ataque paraguayo. Ya casi en el final de partido se conseguía el 2-2 definitivo. Una falta directa sacada por Ortigoza, una dejada dentro del área y un disparo perfecto de Barrios fue la jugada que dejaba a la selección argentina con cara de tontos tras ver que tenían todo ganado y lo echaron a perder.



No me gusto ver que los dos laterales argentinos no suben y acompañan en el ataque a los dos interiores, tampoco me gustó que los centrales se quedaran estancados en la segunda parte ante la pasividad de los dos medios centros. Mascherano estaba desbordado, Banega no ayudaba y los demás estaban más pendientes de esperar arriba. Argentina se partía y Paraguay lo aprovechaba.

Se echó en falta un medio centro de contención. De esos que te pausan el balón, que dan juego en corto y dan tranquilidad cuando el partido lo necesita. Lucas Biglia y Gago no estaban en optimas condiciones, pese a que el primero acabó entrando casi al final de partido.

Argentina carece de un 5 que acompañe o de descanso a Mascherano. Es uno de los errores que hizo Martino. El segundo error vino a la hora de hacer cambios. Fueron tarde y mal efectuados. Dio entrada a Higuain y Tevez en vez de reforzar el medio campo. El tercer cambio fue Biglia pero prácticamente cuando no quedaba tiempo y además no quito uno de los tres delanteros, sino que fue por Banega.